Piensa en tus finanzas como una estación de tren concurrida: tus fondos personales y empresariales son dos líneas diferentes que circulan por vías separadas. Mezclarlos en una sola cuenta es como enviar todos los trenes a la misma plataforma: confuso, ineficiente y arriesgado.
Una cuenta corriente es una herramienta fundamental para gestionar tus finanzas. Pero es importante mantener separadas tus finanzas personales y empresariales. Necesitas una cuenta específica para recibir los ingresos de tu organización y pagar los gastos del negocio. Tener centros separados para tus fondos personales y empresariales puede incluso ser un requisito legal para algunos tipos de empresas.
Entender las diferencias entre ambos tipos de cuentas bancarias puede ayudarte a evaluar mejor tus opciones y saber qué buscar. La elección incorrecta puede generar mayores comisiones, problemas contables o limitaciones operativas. Descubre a continuación las diferencias entre una cuenta de empresa y una personal y los pasos a seguir antes de abrir una cuenta para tu negocio.
¿Qué es una cuenta de empresa?
Una cuenta de empresa es la cuenta bancaria donde puedes gestionar las transacciones comerciales diarias. Por ejemplo, puedes depositar fondos, procesar pagos de clientes, gestionar la nómina o pagar a proveedores.
Normalmente, recibirás una tarjeta de débito para usar con la cuenta, y también podrías tener acceso a una línea de crédito empresarial si cumples los requisitos. Lo mismo aplica para un préstamo comercial.
Estas cuentas suelen incluir herramientas bancarias adaptadas a las necesidades de los empresarios. Dependiendo de la cuenta, podrías tener acceso a integraciones de contabilidad, seguimiento de flujo de efectivo, acceso a tarjetas de débito para empleados y funciones de facturación.
Como desventaja, las cuentas de empresa básicas pueden aplicar comisiones o condiciones de uso según el producto contratado, además de comisiones de mantenimiento, depósito de efectivo y transferencias bancarias, y en ocasiones pueden requerir otros costes para mantener la cuenta abierta.
¿Qué es una cuenta personal?
Una cuenta personal es una cuenta bancaria donde puedes gestionar tus gastos e ingresos personales del día a día. Podrías usar este tipo de cuenta corriente para recibir tu nómina por depósito directo, pagar facturas domésticas, depositar fondos, retirar efectivo y enviar dinero a amigos.
En este tipo de cuentas recibes una tarjeta de débito vinculada a la cuenta para realizar pagos según sea necesario. Estas cuentas pueden incluir funciones simples de presupuesto, pero generalmente no son tan robustas como las herramientas que vienen con una cuenta de empresa.
Algunos bancos tienen reglas contra el uso de una cuenta corriente personal para fines comerciales y pueden cerrar tu cuenta si incumples esas normas.
Cuenta de empresa vs. cuenta personal: ¿cuál es la diferencia?
- Seguro de depósitos
- Acceso
- Roles de usuario
- Herramientas empresariales
- Costes, operativa y comisiones
- Generación de intereses
- Aceptación de pagos con tarjeta de crédito
La diferencia entre una cuenta de empresa y una cuenta personal reside en que, aunque son dos tipos de cuentas que te ayudan a gestionar transacciones y ambas ofrecen seguro de depósitos y cobran comisiones, están dirigidas a audiencias diferentes y vienen con características distintas.
Estas son las similitudes y las diferencias:
Seguro de depósitos
Tanto una cuenta de empresa como una cuenta personal están protegidas por un sistema de garantía de depósitos, que cubre el dinero si la entidad financiera entra en concurso de acreedores o quiebra.
En España, esta protección la ofrece el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito (FGD), que cubre los depósitos en bancos, cajas y cooperativas de crédito autorizadas a operar en el país.
Las cuentas empresariales y personales en España tienen el mismo límite estándar de cobertura: 100.000 euros por titular y por entidad. Cada titular recibe, como mínimo, esa cantidad de cobertura en cada entidad adherida al sistema. La protección se aplica por depositante y por banco, no por número de cuentas.
Las cuentas de empresas constituidas como personas jurídicas están aseguradas de forma separada de las cuentas personales de sus propietarios o administradores.
Sin embargo, en el caso de un empresario individual (autónomo), no existe separación jurídica, por lo que el límite de 100.000 € se aplica al conjunto de sus depósitos en esa entidad.
Acceso
Tanto las cuentas bancarias de empresa como las cuentas personales en España ofrecen diversas formas de transferir, retirar o utilizar el dinero. Las cuentas corrientes, ya sean personales o de empresa, permiten retirar efectivo en cajeros automáticos, realizar transferencias nacionales e internacionales y enviar o recibir pagos dentro del sistema SEPA.
Ambos tipos de cuentas también permiten domiciliar recibos y gestionar adeudos directos en euros dentro de la Zona Única de Pagos en Euros, cuya infraestructura está supervisada por el Banco Central Europeo y el Banco de España.
Todas las cuentas bancarias incluyen características de seguridad de alto nivel, como autenticación multifactor y detección de fraude. Pero debido a que las cuentas de empresa gestionan volúmenes de transacciones más altos y pueden conllevar mayor riesgo de responsabilidad, la seguridad suele ser más robusta.
Por ejemplo, las cuentas pueden incluir requisitos de control dual (donde dos empleados deben aprobar ciertas transacciones), detección de fraude más sofisticada, restricciones de dirección IP, inicio de sesión con token y más.
Roles de usuario
Tanto las cuentas de empresa como las personales te permiten otorgar acceso a usuarios autorizados, pero con una cuenta empresarial, puedes ser más específico con los permisos.
Una cuenta de empresa a menudo te permite asignar diferentes permisos y características a los empleados. Por ejemplo, un gerente puede pagar facturas hasta cierto límite usando una tarjeta de débito o configurando transferencias digitales.
Las cuentas personales compartidas generalmente no ofrecen este tipo de acceso controlado. Cada usuario tiene permisos iguales en la cuenta.
Herramientas empresariales
Una de las diferencias entre una cuenta de empresa y una cuenta personal es que las cuentas de empresa proporcionan acceso a un amplio conjunto de herramientas, que pueden ayudarte a administrar tu negocio de manera más eficiente.
Por ejemplo, muchas entidades permiten categorizar automáticamente los movimientos, generar extractos bancarios e informes de ingresos y gastos para una cuenta de resultados, exportar datos para la contabilidad y gestionar impuestos como el IVA o los pagos fraccionados. Además, es habitual que estas cuentas se integren con programas de facturación y software contable utilizados por autónomos y pymes.
Algunas entidades financieras en España, como BBVA, Banco Santander o CaixaBank, ofrecen servicios específicos para empresas que incluyen herramientas de gestión de cobros, emisión de remesas, TPV físicos o virtuales y financiación adaptada a la actividad empresarial.
Estas funciones pueden simplificar el control financiero, la preparación de impuestos y la planificación del flujo de caja del negocio.
Las cuentas personales, por otro lado, suelen ofrecer menos herramientas orientadas a la gestión empresarial. En general, incorporan funciones básicas de control financiero, como categorización de gastos, establecimiento de presupuestos mensuales o seguimiento de ingresos y pagos desde la aplicación móvil.
Costes, operativa y comisiones
Tanto las cuentas de empresa como las cuentas personales suelen aplicar límites económicos en las operaciones por motivos de seguridad, como importes máximos diarios para transferencias o pagos.
Por su parte, las cuentas de empresa aplican, en determinados casos, comisiones por servicios específicos o exigen el cumplimiento de ciertas condiciones para mantener la cuenta sin coste.
Las cuentas personales, en comparación, pueden ofrecerse libres de comisiones de mantenimiento si se cumplen requisitos como domiciliar la nómina o pensión, mantener ingresos recurrentes o realizar un uso activo de la cuenta.
En el caso de las cuentas de empresa, esas comisiones suelen ser más elevadas y es habitual que se soliciten saldos mínimos de apertura o saldos medios mensuales para reducir o eliminar las tarifas.
Una cuenta de empresa también puede aplicar comisiones adicionales por servicios como la gestión de cobros, ingresos en efectivo o transferencias y pagos internacionales.
Además, algunas entidades financieras ofrecen cuentas de ahorro vinculadas para proporcionar protección frente a descubiertos, lo que puede ayudar a evitar comisiones por saldos negativos. Esta funcionalidad puede estar disponible tanto en cuentas personales como en cuentas empresariales.
Generación de intereses
Algunas cuentas de empresa y personales pagan intereses sobre el saldo disponible, expresados en forma de TAE (Tasa Anual Equivalente). La generación de intereses puede calcularse con diferentes frecuencias de capitalización, como diaria, mensual o trimestral, según las condiciones del producto.
Estas prácticas se rigen dentro del marco financiero europeo supervisado por el BCE y regulado en España por el Banco de España en materia de transparencia y comunicación de costes y rendimientos.
Las entidades financieras pueden exigir el cumplimiento de ciertas condiciones para acceder a mejores remuneraciones, como domiciliar ingresos periódicos, realizar un uso activo de la cuenta o mantener un saldo mínimo.
Las cuentas que generan intereses tienen más probabilidades de cobrar comisiones mensuales de mantenimiento, por lo que necesitarás hacer los cálculos para determinar si los beneficios de la cuenta superan esas comisiones.
Aceptación de pagos con tarjeta de crédito
Muchas cuentas de empresa ofrecen servicios comerciales, que te permiten procesar pagos de clientes mediante tarjeta de crédito, tarjeta de débito o aplicación móvil. Las cuentas corrientes personales carecen de estas características, aunque puedes transferir dinero a amigos y otros usando una aplicación de pago persona a persona.
Cómo abrir una cuenta de empresa
- Considera tus necesidades
- Reúne la documentación
- Analiza tus opciones
- Envía tu solicitud
- Abre la cuenta
Solo cuesta unos minutos abrir una cuenta para empresa. Prepararse con antelación puede facilitar el proceso.
Considera tus necesidades
Antes de elegir banco, evalúa las necesidades de tu negocio. Por ejemplo:
- Acceso a sucursales o cajeros cercanos.
- Herramientas de gestión financiera para la actividad empresarial.
- Volumen de operaciones previsto y necesidades de tesorería.
Las pequeñas empresas o autónomos pueden requerir cuentas más simples para gastos operativos, mientras que las empresas con mayor tamaño o más empleados pueden necesitar mayores límites operativos y servicios más avanzados.
Reúne la documentación
Lo más común es que los bancos soliciten copias de los documentos de constitución de tu empresa, número de identificación fiscal (NIF), documentación de los representantes legales o apoderados y alta en la correspondiente actividad económica.
En el caso de los trabajadores por cuenta propia, normalmente se requiere identificación personal, alta en el régimen de trabajadores autónomos y documentación fiscal del negocio.
Verifica los requisitos específicos de tu banco con antelación porque puede solicitar documentación adicional.
Analiza tus opciones
Investiga cuentas de empresa en varias entidades. Compara detalles como comisiones de mantenimiento, herramientas de gestión empresarial, condiciones para cuentas sin comisiones, servicios de cobro y pago, requisitos de saldo mínimo o ingresos recurrentes y productos de financiación asociados.
Envía tu solicitud
Una vez que elijas una institución financiera y la mejor cuenta corriente para tu situación, completa la solicitud y envía copias de tus documentos. Muchas entidades tramitan este paso online, pero también puedes hacerlo en persona.
Abre la cuenta
Si la solicitud es aprobada, deberás firmar el contrato de la cuenta y hacer el depósito inicial si la cuenta lo requiere. Posteriormente, podrás activar el acceso a la banca online o a la aplicación móvil para comenzar a operar.
Descargo de responsabilidad: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento legal. Para obtener más información sobre la legislación de tu país o tus circunstancias particulares, consulta con un asesor profesional. Shopify no se responsabiliza de ninguna manera ante ti por el uso o confianza que le des a esta información. Para más información, haz clic aquí.
Preguntas frecuentes sobre cuenta de empresa vs. cuenta personal
¿Es correcto usar una cuenta personal para tu empresa?
Es muy recomendable utilizar una cuenta empresarial separada para facilitar el control fiscal y la gestión contable. En el caso de sociedades mercantiles, como S.L. o S.A., de hecho, es necesario disponer de una cuenta bancaria a nombre de la sociedad para operar con proveedores y clientes, cumplir con las obligaciones fiscales y gestionar el capital social y los movimientos contables, ya que la sociedad es una persona jurídica independiente. Los autónomos pueden usar una cuenta personal para su actividad, aunque se recomienda separar las finanzas personales y del negocio.
¿Cuáles son las desventajas de una cuenta de empresa vs. una cuenta personal?
Las cuentas de empresa suelen tener comisiones de mantenimiento más elevadas y, en algunos casos, pueden exigir cumplir condiciones como mantener un saldo mínimo o domiciliar ingresos para reducir o eliminar dichas comisiones. Además, las cuentas de empresa pueden incluir costes adicionales por servicios específicos, como gestión de cobros, transferencias internacionales o servicios de tesorería, mientras que las cuentas personales suelen tener condiciones más simples.
¿Puedo depositar ingresos de una actividad empresarial en mi cuenta personal?
No se recomienda depositar ingresos de actividad empresarial en una cuenta personal en España, ya que puede dificultar el control contable y la gestión fiscal. Además, los bancos pueden restringir el uso de cuentas personales para actividades comerciales si incumplen las condiciones del producto.





